ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE INSTITUTO DE ANDALUCÍA
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Condiciones laborales

28-6-2010

Magisnet informa de la sentencia del Tribunal Supremo que, a instancias de APIA, protege las competencias docentes del Claustro.

Suprema Justicia

17-6-2010

Magisnet informa de la última sentencia del TSJA que vuelve a dar la razón a los herederos del profesor Rabasco Valdés.

Justicia, una vez más

14-6-2010

La Consejería firma un acuerdo con la Fiscalía para que menores delincuentes cumplan sus condenas en los institutos.

Correccionales

14-6-2010

El Tribunal Supremo confirma la sentencia del TSJA que, a instancias de APIA, anuló la Orden sobre calendarios escolares de la Consejería.

Nula de pleno derecho

10-6-2010

El TSJA da la razón a los herederos del profesor Rabasco Valdés, confirmando la sentencia de suspensión cautelar de la sanción, que nunca acató la Consejería.

Violencia institucional

25-5-2010

Una encuesta de GAD para Magisterio muestra un 70,70% de rechazo al recorte salarial de los profesores.

Amplio rechazo

20-5-2010

Profesores del IES Gerald Brenan, de Allhaurín de la Torre, dirigen un escrito de protesta por el recorte salarial al Delegado de Educación de Málaga.

Manifiesto

20-5-2010

Profesores del IES Sierra de Mijas, de Las Lagunas, manifiestan su apoyo al compañero sancionado recientemente.

Injusta y desproporcionada

16-5-2010

Artículo del Profesor Cuyami en el Diario de un Instituto de EL MUNDO.

"Cada maestrillo"

16-5-2010

APIA rechaza el brutal recorte salarial impuesto a los docentes.

Iniquidades

29-4-2010

Una profesora recurre al Defensor del Pueblo por baremaciones fraudulentas en el CGT, según informa EL MUNDO.

A cuenta del concurso ... de traslados

29-4-2010

Declaraciones de Honorio Vega, Presidente de SPES, a Magisnet.

"Los derechos del profesorado no se han defendido lo suficiente"

19-4-2010

Los fiscales, en contra del compromiso suscrito públicamente por el Fiscal Jefe del TSJA, archivan denuncias por delitos cometidos contra el profesorado.

Víctimas de malos tratos

8-4-2010

Artículo de opinión de Alfonso Sánchez, delegado de APIA en Granada, en el diario IDEAL.

La verdad sobre el "caso Rabasco"

Boletín nº 83

11 de noviembre de 2007

Contra el acoso indocente

Presentación

A) TOMA DE CONCIENCIA

1. Una verdad que incomoda.

Los últimos tiempos en educación se han caracterizado por el deterioro en la enseñanza pública y en las condiciones laborales de su profesorado (en realidad, dos caras de la misma moneda).

Visto con cierta perspectiva, lo más sorprendente es que la demolición se haya gestado desde dentro y que los sindicatos hayan participado activamente en ella.

Tiempo y lugar habrá de analizar con solicitud estos hechos. Valga ahora de manera muy sumarial como causas las que apunta Serrat para la degradación del Mediterráneo: “por ignorancia, por inconsciencia y por mala leche” (en Plany al mar).

Resulta evidente que un sistema que avasalla (convierte en vasallos) a sus docentes, está al mismo tiempo minando las únicas bases sobre las que es posible la enseñanza.

Y la tendencia está bien consolidada: siempre hacia peor. Cada norma o resolución que emanan de la Administración aminoran invariablemente los valores personales, profesionales y/o laborales sobre los que se erige la profesión de enseñar.

El previsible descontento reactivo se pretende amortiguar con una tupida estructura reticular de “sobornos” y “represalias”, a veces de manera sutil y otras menos. Sin duda, esto puede ser “útil” al gobernante (de hecho ningún titular de la Consejería de Educación ha recibido jamás un trato tan benévolo por parte de los sindicatos) pero resulta difícil imaginar un escenario menos educativo. A Rousseau rogando pero con Maquiavelo dando. Nada nuevo bajo el sol de la LOGSE.

2. Tipos de acoso.

Hemos clasificado el acoso indocente en tres grandes categorías:

1) los que afectan a la dignidad personal del profesor (la indisciplina y violencia escolar, la desconsideración habitual por parte de los representantes de la Administración, etc., etc.).

2) los que percuten en su condición profesional, es decir, los que desmienten nuestro oficio de profesionales del conocimiento (el sellado y revisión de libros de texto; las guardias de recreo; la negación por vía de hecho de la libertad de cátedra; las presiones ilícitas para conceder titulaciones al por mayor; la omnipresente y estéril burocratización; la desconexión con la Universidad y la paralela abducción por la Primaria; la arbitraria asignación de enseñanzas y cargos docentes; las tareas subalternas de todo tipo, etc., etc.)

3) los que afectan a sus intereses laborales (los únicos trabajadores en los que el tiempo de descanso no computa como tiempo de permanencia; los únicos funcionarios que concursan “a ciegas”; el incremento disparatado de tareas; el oscurantismo y arbitrariedad consuetudinarios de la Administración; la reducción injustificada del tiempo dedicado a preparación de materiales; la no retribución de trabajos extraordinarios, como la corrección de pruebas de diagnóstico; la irracionalidad del control de las horas de permanencia; la proliferación de reuniones improductivas; la instauración, solapada pero imparable, de un Cuerpo Único de enseñantes no universitarios; la cuasi-congelación del sueldo del profesor, frente a las mejoras concedidas a otros colectivos, muy especialmente de la concertada; etc., etc.).

Esta tala discriminada (sólo se poda lo sano) se ve favorecida por la jubilación de muchos compañeros que han asumido su profesión desde una perspectiva moral (que podemos resumir como la inquietud de proporcionar a través del conocimiento herramientas de desarrollo personal y de promoción social). Existe así el riesgo de romper la cadena de transmisión generacional de este código deontológico, pues muchos docentes no han conocido ya más centros educativos que los híbridos de guardería y jungla propiciados por el Nuevo Orden Pedagógico.

 

B) ACCIÓN

3. La campaña anti-acoso de APIA: una respuesta necesaria y urgente.

Por eso, desde APIA, entendemos que es el momento de decir ¡basta!

Iniciamos una campaña de auto-dignificación que ponga freno a las acometidas de la Administración y a su infalible deriva hacia lo peor. Por aprecio a nosotros mismos y a la profesión que ejercemos; también por fidelidad a la enseñanza pública, pues, como queda dicho, nuestros destinos siguen caminos paralelos.

Igualmente alejados del síndrome de Estocolmo y del síndrome de esto-es-el-colmo (dícese de la tendencia a despotricar de todo sin hacer nada), desde APIA examinaremos, uno a uno, los acosos más significativos, anunciaremos las medidas que pensamos adoptar y señalaremos al profesorado raíles para canalizar la necesaria resistencia.

Ante los que pretenden que dejemos de enseñar, sólo caben dos opciones: hacerles frente o cambiar de profesión. Tertium non datur.

4. La actitud del profesor ante “los Otros”.

En la película El extraño amor de Martha Ivers los caciques del lugar (el fiscal del distrito y su multimillonaria esposa) echan del pueblo al protagonista después de propinarle una paliza “disuasoria”. Es entonces cuando se produce el siguiente diálogo entre éste y la chica que ha conocido un día antes:

-Voy a volver

-No te quieren aquí, Sam, no sé por qué, pero no te quieren a ti.

-Tanto si les gusta como si no, aquí estoy.

-La próxima vez será peor.

-Escucha, a mí no me gusta que me pisoteen, no me gusta que pisoteen a los míos, no me gusta que pisoteen a nadie, ¿lo has entendido?

Ésa es exactamente la actitud que hemos de adoptar ante quienes pretenden echarnos de la docencia (aunque permitan que nos quedemos en los Institutos haciendo “otras cosas”).

No consentir que nos pisoteen es, además, la forma adecuada de acabar con lacras tan intolerables como el acoso escolar, el matonismo y otros asilvestramientos que nacen, crecen y se multiplican por la abolición de la autoridad racional del docente.

Quizás los demás sindicatos, que dicen ser de “trabajadores de la enseñanza”, tengan más fácil tolerar que nos reconviertan en un personal multiuso, recadero y comodín (idóneo, por tanto, para ahorrarse la contratación de trabajadores específicos), pero nosotros somos sindicato de profesores, en consecuencia, no admitimos otras tareas que las relacionadas estrictamente con la docencia.

A partir de estos propósitos y objetivos, inauguramos la campaña Contra el acoso indocente.

 

Puede descargarse una versión para imprimir, con el ruego de que cuelgue el documento en el tablón de la Sala de Profesores.

 

 

 

©APIA 2006