
15-7-2010
El Consejo de Gobierno aprueba el nuevo reglamento orgánico de los IES (ROC) con toda su carga destructiva.
3 de mayo de 2009
Después de un largo proceso, que dio comienzo en el primer trimestre del curso, repleto de señales de humo, filtraciones controladas de presuntos borradores y maniobras de distracción varias, la Consejería ha decidido hacer público su proyecto de nuevo reglamento orgánico de los institutos (ROC) ... sin desvelar oficialmente su contenido. Temiendo seguramente una reacción en contra aún mayor que la recibida por su programa estrella (el así llamado “de calidad”), los estrategas de Torretriana han optado por la ocultación, en un meditado intento de ganar tiempo y endosarnos al final, con nocturnidad y alevosía agosteñas, uno de los productos más letales que haya salido jamás de su factoría. Un disparo certero a la línea de flotación de la ya maltrecha enseñanza secundaria, que avanzará de un modo definitivo hacia su completa reconversión en servicio asistencial, ajeno por completo a los fines para los que fue concebida.
Ya avanzábamos en el anterior boletín los preocupantes planes de la Consejería, que parece dispuesta, en su delirante huida hacia adelante, y contra toda evidencia, a culminar una estrategia sistemática de destrucción de la enseñanza pública, sin importarle lo más mínimo sus nefastas consecuencias, visibles ya sobre generaciones enteras de jóvenes, que han visto negado de facto un derecho tan elemental. Cuando acaban de hacerse públicas las últimas series estadísticas de evolución del fracaso escolar en España desde 2002 a 2006, que reflejan un aumento del 28,9% al 30,8% de media, siendo la situación en Andalucía especialmente dramática, la Consejería anda empeñada en su particular viaje a ninguna parte, “para seguir avanzando en la calidad”, según reza textualmente, cual broma macabra, el “documento para la elaboración de propuestas para el reglamento orgánico ...” que ha acabado sustituyendo al borrador que la propia Consejería distribuyó previamente, de un modo cuasi secreto, en ciertos centros, colgó en algunos CEPs, e hizo llegar a la asociación de directores, entre otras, para su discusión.
El método empleado para fomentar “una cultura de la participación” (en palabras de la Consejería) es singular, sin duda, porque la comunidad educativa no dispondrá, como debiera, del correspondiente proyecto para evaluarlo en profundidad. Por el contrario, nos veremos ante una selección de artículos de la LOE y de la LEA y una serie de preguntas que en nada contribuyen a centrar la discusión. Pero más insólito, si cabe, es el modo elegido para hacer llegar las sugerencias a la Consejería: ¡¡¡¡ una dirección de correo electrónico !!!! Primero optaron por las aportaciones individuales de los profesores, pero la posterior resolución de 16 de abril abre un plazo hasta el uno de junio para que los claustros de profesores hagan las sugerencias oportunas, sin explicar por qué no se hace uso del habitual “Séneca” para trasladar las aportaciones a la Consejería. Mucho nos tememos que estamos ante una pantomima democrática destinada a enmascarar inconfesables propósitos.
APIA exigirá a la Consejería que haga públicas las aportaciones de los profesores y explique el “adecuado tratamiento de las mismas” (en palabras del propio documento) que permitirá, “en su caso”, la incorporación al decreto. Están en juego el ser o no ser de la enseñanza secundaria, la supervivencia de las especialidades, del conocimiento y del saber como ejes fundamentales de nuestra profesión, de la libertad de cátedra, del propio Claustro y de los mecanismos más elementales de funcionamiento democrático de los institutos de enseñanza secundaria. No debemos permitir que la Consejería saque adelante su proyecto de reglamento, que ha decidido ocultar a la luz pública de manera vergonzosa, para no desvelar sus verdaderas intenciones.

Es el momento de una movilización masiva que demuestre a nuestras autoridades educativas que no estamos dispuestos a ejercer de colaboradores necesarios para asestar el tiro de gracia a la enseñanza pública, de la mano de un proyecto que ni sus propios autores se han atrevido honradamente a defender. APIA ha comenzado una campaña de resistencia activa contra el nuevo reglamento orgánico de los institutos (ROC), que incluirá:
1º. La exigencia a los responsables de la Consejería para que hagan públicas las aportaciones de los profesores al documento presentado, y expliquen de qué manera van a ser “tratados” los datos para extraer conclusiones.
2º. Una campaña publicitaria para dejar clara la opinión mayoritaria del profesorado de secundaria sobre el proyecto de nuevo reglamento orgánico (ROC).
3º. La difusión activa, a través de nuestros asociados y simpatizantes, dentro de los institutos de secundaria de los turbios propósitos que la Consejería se ha marcado con este proyecto.
4º. La recogida por parte de nuestras delegaciones provinciales, a través de su dirección de correo electrónico (Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla), de las propuestas elevadas por los claustros, a fin de poder contrarrestar debidamente las conclusiones que la Consejería saque de su alambicado proceso de discusión.
5º. La colaboración con otras organizaciones sindicales con el fin de sumar todos los esfuerzos posibles contra el proyecto de nuevo reglamento orgánico (ROC).