ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE INSTITUTO DE ANDALUCÍA
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15-7-2010

El Consejo de Gobierno aprueba el nuevo reglamento orgánico de los IES (ROC) con toda su carga destructiva.

Summa lex, summa injuria

ABC

El caos que se avecina

1 de mayo de 2007

Sevilla

El análisis de APIA comienza por lo positivo de la propuesta de pasar de curso con más de dos asignaturas supendidas. Dos son los conceptos que suscitan su elogio: Por un lado, afirman que «es regida por una salutífera lógica anti-colegial (es decir, ajena a la evaluación colegiada y a la "primarización" de la enseñanza media). El alumno se enfrenta a las asignaturas del curso una a una, lo que hará más difícil los "pastoreos tutoriales" (al menos en teoría) y, en consecuencia, contribuirá a la madurez personal del discente.»

Además, los docentes se refieren a la igualdad de oportunidades:«La Logse y sus secuelas en todas las Leyes Orgánicas posteriores consagran una dinámica de inequívoca índole clasista: la población escolar que cursa la ESO en entornos socioeconómicamente deprimidos recibe una enseñanza devaluada que le priva de la posibilidad de promocionarse intelectual y humanamente a través del conocimiento. Después de 4 años de guardería más o menos asilvestrada, el Bachillerato emerge ante estos alumnos como un inaccesible Himalaya. Articular un sistema por el que los esfuerzos del alumno sean reconocidos y quede constancia oficial de su progreso -al ritmo que le sea posible y más allá de la lógica binaria "o pasas de curso o repites"- nos parece una posibilidad de "reengancharlo" en la educación y de paliar el enorme fraude con ellos cometido.»

Metidos en desmenuzar lo más censurable de la posibilidad de promocionar con la mitad de signaturas pendientes, APIA, los profesores de instituto hacen hincapié en la financiación: «Llevar a la práctica algo de esta naturaleza requiere unos medios económicos espectaculares. Las posibles combinaciones de alumnos con asignaturas suspendidas de 1º de bachillerato son innumerables.» Para estos profesores andaluces, «la consecuencia inevitable será el caos organizativo o el desdibujamiento de la medida.»

España, a la cola en titulación

A la hora de entrar en las conclusiones, APIA señala que: «Es evidente la preocupación del Ministerio por cumplir con el objetivo de la Cumbre de Lisboa de que el 80% de la población obtenga una titulación post-obligatoria. Además de evidente, es lógica, pues España está a la cola de los países europeos en lo relativo a titulación: el 80% se antoja un horizonte muy remoto incluso para la enseñanza obligatoria. De ahí la necesidad de explorar cualquier "atajo".»

En suma, APIA cree que la reforma «no deja de ser un remiendo», y aluden a los «"cursos cero" que empiezan a proliferar en muchas facultades. El problema es que, si no se tratan las causas, la entropía sigue creciendo y en breve tendremos cursos "menos uno", "menos dos". (aunque ya la propia Universidad está dando muestras preocupantes de ser comprensiva con el bajísimo nivel de sus estudiantes).»

De manera involuntaria -dicen los miembros de APIA- «se está reconociendo que la enseñanza obligatoria no prepara para el Bachillerato (fracaso de la ESO) y/o que tener el Bachillerato más corto de Europa hace imposible el cumplimiento de sus objetivos».

De hecho, APIA «exige como medida indudablemente favorecedora de la calidad de la enseñanza (muy especialmente de la enseñanza pública, o sea, la de todos, aquella en la que nadie queda fuera por lugar de residencia, estatus económico o convicciones religiosas), el establecimiento de al menos un curso más de Bachillerato».

En su opinión, la negativa del PSOE a aumentar en un año el Bachillerato obedece a varias razones. En primer lugar, «porque entonces no se culminaría la liquidación de la enseñanza media que diseñó la Logse: desde la "primarizada" ESO hasta la "especializada" Universidad o formación profesional, marginando al Bachillerato como mero tránsito residual sin entidad propia». Además, «porque no habría entonces coartada para la reducción de nivel académico. Actualmente, gracias a los escasos dos añitos, se justifican hechos tan increíbles como que los alumnos no sepan absolutamente nada de Literatura Universal (ni siquiera los de Humanidades), tengan lagunas oceánicas en Historia o Geografía, únicamente conocimientos fragmentarios en Filosofía o en Ciencias (Biología, Física, Química, Matemáticas...), etc.» Pero también achacan la brevedad del Bachillerato a que «la razón principal de que los padres decidan pagar el Bachillerato en los centros concertados es por no cambiarlos de centro únicamente para una par de años».

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