
15-7-2010
El Consejo de Gobierno aprueba el nuevo reglamento orgánico de los IES (ROC) con toda su carga destructiva.
Gonzalo Guijarro
19 de noviembre de 2007
Si no recuerdo mal, abecedetos llamaba Unamuno a los que con cuarenta duros (1,2 €) de cultura, se pretendían ante los demás prodigios de sabiduría. El bueno de don Miguel mostraba por ellos el más olímpico de los desprecios, como es natural.
Quien más, quien menos, en función de nuestro ambiente vital, todos conocemos a algún cantamañanas de ese jaez. La mayoría son inofensivos, porque aunque resulten molestos, sus pomposas y vacuas peroratas no pasan de amargarnos de vez en cuando el desayuno o el aperitivo, o el aciago rato que nos haya tocado pasar en su compañía. Pero el asunto de los abecedetos se convierte en un problema social cuando por alguna perversa componenda política se les da rango de autoridad cultural; entonces, los estragos que llegan a provocar son de hondo calado.
Así, por ejemplo, gracias a la irresponsabilidad y el egoísmo de algunos políticos, en nuestro país los abecedetos van camino de provocar la quiebra definitiva del sistema de enseñanza; y si esta afirmación les parece exagerada, visiten la página web de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, en la que a la par que pretenden justificar las llamadas Pruebas de Diagnóstico, unos abecedetos, víctimas a la vez de su corrección política lingüística y de su supina ignorancia gramatical, cometen varias faltas de concordancia de número (en las propias pruebas hay otra). Me refiero, por ejemplo, a que “profesorado” y “alumnado”, aunque se refieran a sendos grupos numerosos, son palabras en singular, y ellos las concuerdan con los verbos correspondientes como si estuviesen en plural. También puede señalarse alguna que otra coma liberalmente espolvoreada en el fárrago general.
Dicen estos pedagogos que con las Pruebas de Diagnóstico miden las competencias de los alumnos de 2º de secundaria. Si ellos lo dicen… Pero de su propia incompetencia ésta es la prueba más palmaria.