
4-9-2010
Según informa Educaweb, la revista Newsweek coloca la educación española en el puesto 32, por detrás de Estonia, Kazajistán y Cuba.
29-7-2010
El ministro Gabilondo asombra al mundo con su apuesta por la evaluación permanente.
29-7-2010
La secta pedagógica se manifiesta en los cursos de verano de la UNIA.
4-7-2010
Un grupo de padres descubre, a pesar de la Consejería, la realidad del fracaso escolar.
28-6-2010
Un grupo de padres recurre el Real Decreto de 7 de mayo que reforma la Selectividad.
28-6-2010
Sin convicción alguna, el Ministerio lanza su endeble proyecto de reforma (sic) educativa.
17-6-2010
Interesante artículo de Periodista Digital que informa de los selectos colegios privados donde estudian los hijos de los amigos del pueblo.
17-6-2010
Un diagnóstico certero de la triste realidad escolar actual, que José Penalva publica en El Confidencial.
17-6-2010
El profesor Cuyami, en EL MUNDO, describe con elocuencia la actual selectividad y la competencia desleal que sufrirán los alumnos de bachillerato con respecto a los de FP.
14-6-2010
La Consejería firma un acuerdo con la Fiscalía para que menores delincuentes cumplan sus condenas en los institutos.
14-6-2010
El Tribunal Supremo confirma la sentencia del TSJA que, a instancias de APIA, anuló la Orden sobre calendarios escolares de la Consejería.
13-6-2010
Jaime Martínez Montero apuesta en la Tribuna de Málaga Hoy por cambiar el modelo de inspección.
29-5-2010
Por primera vez, los alumnos provenientes de la Formación Profesional accederán a la Universidad sin pasar la prueba de acceso obligatoria para los de Bachillerato.
25-5-2010
Los resultados de la prueba de diagnóstico del MEC demuestran que las comunidades más exigentes con la educación son las más equitativas.
9 de septiembre de 2009
Una vez más, por si fueran pocas, un informe internacional de la OCDE sobre la educación 2009, revela, sin lugar a dudas, que la educación española ha sufrido una importante involución desde que se emprendieran las sucesivas reformas legislativas de finales de los 80, hasta el momento actual. Apenas sin modulación alguna, el declive observado desde entonces nos ha colocado, hoy por hoy, a la altura de países culturalmente subdesarrollados.
Los indicadores que aparecen en el informe (Education at a Glance 2009: OECD Indicators) no mueven, desde luego, a la tranquilidad:
1. Ocupamos un destacado tercer puesto en tasas de fracaso escolar, por detrás de Méjico y Portugal.
2. Casi la mitad (49%) de los españoles sólo tiene estudios obligatorios.
3. El 35% de los españoles entre 24 y 35 años carece de título de bachillerato o de formación profesional de grado medio, 15 puntos más que la media de la UE y 13 más que la media de la OCDE.
4. El porcentaje de la población española entre 25 y 64 años con estudios superiores ha descendido 20 puntos en los últimos 10 años.
5. Sólo el 39% de los jóvenes españoles se gradúa en formación profesional de grado medio, frente al 45% de la OCDE o al 51% de la UE.
6. España invierte en educación un 4,3% del PIB, lejos del 5,2 de la UE y de la OCDE.
Pero lo más preocupante de todo es que las recetas a las que el MEC y la Consejería nos tienen acostumbrados no hacen más que agravar la situación y retrasar cualquier salida razonable. No valen abstractos pronunciamientos acerca de la importancia de la educación para "salir de la crisis", si no se está dispuesto a reconocer errores y cambiar un modelo educativo que ha demostrado con creces su fatal insuficiencia. Tampoco puede ser la panacea la devaluación de la Formación Profesional para incrementar artificialmente las titulaciones, o la puesta en marcha de onerosos planes, supuestamente modernizadores, como el reciente 2.0, que ha pasado sin pena ni gloria por los medios y no parece haber encandilado ni siquiera a los proveedores de material informático.
Mientras tanto, en esta nuestra Comunidad, se multiplican los datos negativos, como el espectacular fracaso en la ESO o el incesante declive de los estudiantes que cursan bachillerato que, a este ritmo, acabarán convirtiéndose más temprano que tarde en un residuo insignificante. La situación en materia de educación es de tal gravedad que amenaza con comprometer seriamente no ya la salida de crisis, sino cualquier posibilidad de desarrollo y avance social.
Un verdadero lastre que nos pasará factura por mucho tiempo y que adquiere un carácter singularmente dramático si tenemos en cuenta que la política educativa que sufrimos forma parte de un metódico plan de carácter ideológico que no se aviene a razón alguna, por muchas y variadas que sean las evidencias en contra. Prueba de ello, como ejemplo paradigmático, es la intención declarada de nuestras autoridades de trasladar la ruina que hoy asola a las enseñanzas primaria y secundaria a la propia Universidad, con la coartada Bolonia, culminando de esta forma la magna obra destructiva que emprendieron hace ya casi dos décadas.