ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE INSTITUTO DE ANDALUCÍA
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15-7-2010

El Consejo de Gobierno aprueba el nuevo reglamento orgánico de los IES (ROC) con toda su carga destructiva.

Summa lex, summa injuria

Con la Logse por montera

22 de enero de 2010

Saltaba a la arena el otro día Antonio Montero, “inspector de educación y profesor de universidad” (es de suponer que de la facultad de las así llamadas ciencias de la educación), que por medio de la Tribuna del Diario de Sevilla, volvía a plantear lo que para algunos -generalmente de inspección hacia arriba- constituye hoy el gran problema de la educación secundaria en España: el aprender a enseñar.

Y lo hacía, describiendo –con un gesto pusilánime- un universo pretendidamente relativista donde todo parece valer y del que cualquier conclusión puede ser extraída. Esta presunta incapacidad de extraer conclusiones objetivas, sin embargo, dista de ser cierta por muy interesado que se esté en darla por asumida y solo puede ilustrar el genuino desconcierto de aquellos (políticos, ideólogos, expertos, liberados y demás aficionados a impartir doctrina desde los púlpitos ideológicos) que se han mostrado incapaces, una vez y otra también, de percibir de algún modo, no ya la opinión fundada de la mayoría del profesorado (al que han desoído de forma sistemática), sino la cruda realidad a la que nos ha llevado su terco proceder.

Por eso seguramente elude el autor reparar en el hecho, más que sobresaliente, de que veinte años de Logse (es decir de “aprender a enseñar”, “aprender a aprender” y otras zarandajas) han permitido recorrer un camino hasta tal punto retrógrado que ni siquiera estamos en condiciones de asegurar que la “añosa instrucción elemental de las cuatro reglas y el leer con propiedad” sean hoy patrimonio común de nuestros adolescentes.

Apuesta el autor por reforzar la formación pedagógica de los docentes, en detrimento de los estudios propios de la carrera, para superar el “barniz” proporcionado por el antiguo CAP o el moderno MÁSTER, insuficientes a su juicio, porque el problema de la educación, sostiene, radica en buena medida en la formación inicial de los docentes… de secundaria, claro está. Este camelo no es nuevo, lleva propagándose desde instancias oficiales desde antes de que la infausta Logse viniera a enseñarnos cómo enseñar, y, de camino, a extirpar de la enseñanza sus valores más auténticos. Puede que aprender a enseñar no sea fácil, pero desde luego lo que estamos en condiciones de afirmar es que enseñar lo que se desconoce es una misión imposible. Sin duda.

 

 

 

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