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APIA reclama mayor transparencia en el proceso de selección de tribunales para las oposiciones

Nota de prensa

El profesorado aún no sabe si puede ser miembro de un tribunal hasta pocos días antes del comienzo del primer examen. Acuden a un proceso sin formación previa para ser miembros de un jurado de un proceso que concluirá bien entrado julio.

Sevilla, 13 de Junio de 2018. De nuevo la Junta hace gala del oscurantismo en su modus operandi, esta vez con la elección de los tribunales de los procesos selectivos de personal, las temidas oposiciones. A fecha de hoy no se conoce ni siquiera quiénes formarán parte de esos tribunales del proceso que comenzará el 23 de junio, sábado, con la presentación de candidatos. De sobra es conocido que ese tribunal formado por un presidente y cuatro vocales sale de funcionarios de carrera de las especialidades de las que se ofertan plazas, algo que no es voluntario, sino forzoso. Esto es, puede que esos docentes sí se sientan cómodos con eso de tener voz y voto en la selección de personal pero, para otros, puede ser un suplicio en el que se ven envueltos hasta finales del mes de julio. Si ya se conocen los presidentes, porque para eso sí se piden voluntarios, ¿por qué no hacer lo mismo con el resto de los integrantes de ese jurado docente?

La Consejería de Educación mantiene a día de hoy a todo el profesorado andaluz con el corazón en un puño. No es solo que se continúe con la incertidumbre de la propia convocatoria de oposiciones hasta el último minuto, que los contenidos de las pruebas estén en duda permanente, o que el número de plazas ofertadas sea inferior al que realmente se necesita para cubrir las necesidades del sistema educativo. El método de elección está sujeto a una fórmula matemática ligada al DNI que para muchos es un sinsentido, también va unido a la paridad de sexos y al número de funcionarios de carrera de cada especialidad en la provincia. Muchos parámetros difíciles de calcular y que a juicio de APIA, el sindicato de Secundaria, no es más que un signo inequívoco de que se trata de “un sistema de sorteo obtuso, incomprensible y nada transparente”. 

Aún peor, todo ha de resolverse además en apenas diez días antes del inicio de las oposiciones. Como si la gente no tuviera vida privada, ocupaciones familiares, planes de descanso… Ahora, de buenas a primeras, si eres de los elegidos como miembro de tribunal, hay que estar durante un mes pringado de ocho de la mañana a ocho de la tarde, dejando absolutamente todo a un lado. Y por supuesto, sin el más mínimo apoyo por parte de la administración sobre actualización de normativa relativa al proceso.

Andalucía debe aprender en ese sentido de otras regiones que actúan con mucha más transparencia en procesos similares. Un ejemplo de ello es el País Vasco, donde los profesores electos saben que son miembros de un tribunal desde hace meses y les forman en un curso de dos semanas, periodo durante el cual le ponen a un sustituto en el centro educativo. En Baleares lo saben desde Semana Santa y, por último, en la Rioja se publica la lista de elegibles antes de iniciar el proceso. ¿En nuestra comunidad? Oscurantismo y desconfianza empapados de mala fe.

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