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F.A.S.P.I.

La Federación Andaluza de Sindicatos Profesionales Independientes, se ha constituido en agosto de 2010 con la finalidad de ofrecer en nuestra comunidad autónoma una alternativa al perverso modelo sindical imperante que, basado en los llamados “sindicatos de clase” y en las subvenciones estatales, no es sino un mero apéndice del poder político y, muy especialmente, de un determinado partido político. 

FASPI está integrada inicialmente por APIA, el Sindicato Médico Andaluz (SMA) y el Sindicato Andaluz de Funcionarios de la Junta de Andalucía (SAFJA), los tres con una clara orientación a la defensa de sus profesionales frente a los ataques de un mismo patrón, que utiliza a sindicatos propios para anular cualquier oposición, tras la fachada de una defensa de los intereses generales. 

Tras la intolerable agresión que supuso el recorte salarial aplicado a los funcionarios, pero no a los misteriosos integrantes de las numerosas empresas públicas y “observatorios” mantenidos por la Junta de Andalucía con cargo a los impuestos, se puso de manifiesto la necesidad de un nuevo modelo sindical, profesional e independiente, que nos permita defender con eficacia nuestros intereses. El estrepitoso fracaso de la huelga general convocada por los sindicatos “de clase” nos da idea de la muy escasa credibilidad de que gozan; es pues el momento de llevar a cabo un cambio en el modelo sindical que nos libere tanto de los enchufados de la Junta como de los sindicalistas “verticales”. 

La tendencia a la concentración de poder, a la que no es ajena el mundo sindical, implica también que la defensa de los intereses profesionales de minorías como la nuestra pueden verse abocados al ostracismo representativo, tanto en las mesas generales como en la mesa general de los funcionarios que, hasta el momento de la fundación de FASPI, estaba completamente fuera de nuestro alcance. 

De la misma forma que SPES constituye una oportunidad de llevar la voz de los profesores de secundaria a los foros nacionales de educación, FASPI es la garantía de que, con el apoyo de otros profesionales de intereses y problemas análogos a los nuestros, la presencia de los profesores de secundaria en los organismos sindicales andaluces va a ser lo suficientemente fuerte como para que nuestras reivindicaciones obliguen por fin a una respuesta por parte de la administración, manteniendo su independencia sin desaparecer en un mundo sindical diseñado para ahogar la voz de las minorías.

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