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El Plan de Éxito Educativo o un nuevo cuestionamiento del profesorado

El Plan no pone soluciones prácticas al alumnado con problemas de conducta y vuelve a menoscabar la autoridad del docente en el aula.

Sevilla, 9 de Diciembre de 2016.- El Plan de Éxito Educativo que ha presentado la Junta hace unos días vuelve a cuestionar el papel del profesor en el aula, así como a menoscabar la autoridad del docente frente a los alumnos en el centro educativo. 

No cabe duda que a lo largo del documento (de más de setenta páginas) hay ideas que sí son positivas y beneficiosas para el alumnado, pero desde APIA, la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía se quiere incidir en dos puntos: muchas de ellas ya se están llevando a la práctica y otras requieren un esfuerzo económico del que se duda considerablemente que la Administración esté dispuesta a asumir.  Asimismo, supone un nuevo golpe a la autoridad del profesor al impedir por ejemplo la expulsión de los alumnos con faltas graves o muy graves.

En su política de “café para todos” y “fiebre por titulitis” para todos los alumnos cueste lo que cueste, uno de los propósitos de la Junta es el de aumentar el número de alumnos que acaban con éxito el Bachillerato, así como la Formación Profesional o lo que supone un paso más allá de lo que lleva haciendo en Secundaria. La idea parece buena pero hay que preguntarse a qué precio y de qué manera se va a poner en marcha y qué va a  suponer eso para el profesorado en su quehacer diario. Pues en muchas ocasiones supone tener que volver a bajar los niveles de un sistema cada vez más denostado. Seguimos perdiendo la perspectiva. No consiste en bajar los niveles para que todos lleguen, debe haber unos mínimos establecidos para que los alumnos andaluces no sigan estando a la cola de España en resultados de áreas clave como en Matemáticas y en comprensión lectora, tal y como indica el último informe PISA que pone el termómetro a la Educación a nivel mundial. Si se está a la cola del país, ¿por qué se piensa en seguir bajando los niveles? ¿Qué es lo que realmente falla?

La panacea finlandesa es la que parece que se persigue por parte de las administraciones, pues bien, si es así, es entonces hora de centrarse en la verdadera diversidad de las aulas. Unas aulas en las que hay alumnos que no quieren estudiar y que tampoco tienen aptitudes ni actitudes. Pese a esto, se dan opciones con una Formación Profesional Básica, clases de apoyo, pedagogos y clases individualizadas, medidas de refuerzo, adaptaciones curriculares... Quizá sea hora de dar mayor cabida y protagonismo a otras enseñanzas como la Educación Especial, ver qué ocurre y cómo se trabaja en anteriores etapas como la Primaria o dar una salida real a unos alumnos que cada día pasan seis horas en un aula en la que no quieren estar.

¿Qué se le pide al profesor de Secundaria? Pues que aguante a alumnos que realmente no quieren hacer nada en clase con una sonrisa, con empatía y haciendo gala de una educación emocional que ha aprendido en dos o tres cursos que ha recibido en el CEP de turno. El Plan de Éxito Educativo no permite expulsar del centro a alumnos con faltas muy graves, ya sea molestar encarecidamente a sus compañeros en clase o fuera de ella (recreo, pasillos, cyberbulling, alumnos que roban en una feria del libro organizada por el centro (verídico)…). ¿A quién se penaliza entonces? Pues parece que al alumno que no da problemas y que ve como cada día hay interrupciones, reprimendas que no le vienen a cuento y temario que se queda por dar. Y todo esto, en un claro ejercicio por supuesto de  inteligencia emocional, valga la ironía. Cabe plantearse entonces seriamente a quién se priva realmente del verdadero derecho a la educación.

En algunos centros hay algo que se lleva poniendo en marcha desde hace años y es el método de suplir la expulsión (al menos queda reducida en menos días) con unos trabajos sociales  a la comunidad. Si se quiere hacer eso, adelante, pero no seamos hipócritas. No se está haciendo nada nuevo, aunque ahora se venda como el descubrimiento de la pólvora. Ese tipo de sanción, igual que los compromisos educativos también requieren la colaboración de las familias y la aprobación de las mismas y no todas están por la labor. En caso de negativa tampoco se puede menoscabar la autoridad del centro o del mismo profesor que queda indefenso ante determinados comportamientos que ve y sufre en sus aulas, igual que el resto del alumnado del grupo. 

Sí que se le pide en ese nuevo Plan un mayor esfuerzo por parte del profesor, al que se le demanda una mayor formación, incluso que en la selección de profesorado esas prácticas duren más. ¿Más? A un interino que acaba de aprobar (con plaza) y que lleva más de cinco, ocho, incluso veinte años trabajando en el instituto ¡se le dice ahora que debe aprender más del sistema! Un sistema que pretende acreditar a unos institutos en la formación de futuros docentes discriminando al resto. La Junta debe dejarse de rodeos y aclarar cómo se piensa validar a esos centros y publicar los requisitos que vaya a tener en cuenta. ¿O piensa hacerlos igual de públicos que los puestos vacantes que hay en el concurso de traslados justo en el momento en el que el docente solicita sus destinos? 

Se pide también a las universidades que presten atención a la formación del profesor. En el Máster de especialización, de acuerdo, pero tal y como parece que va encaminado el plan ¿se va a pedir en una Ingeniería, un grado de Matemáticas o en una Filología que el universitario y potencial docente aprenda sobre trastornos de conducta de adolescentes, por ejemplo? ¿Va la Junta a obligar a las universidades a ampliar sus materias en ese sentido cuando sus grados están adaptados al marco europeo?

Másteres universitarios; idiomas aunque sólo valga para algunas especialidades el Plan de Bilingüismo, porque por ejemplo Lengua Castellana está descartada de esa iniciativa; manejo de situaciones de estrés con inteligencia emocional, por supuesto; cotutorías de grupos o de alumnos concretos (muchas veces disruptivos) que no se cobran pero que se hacen por ayudar a los estudiantes; grupos de trabajo… El esfuerzo del profesor es titánico en un horario que se estira y que no se libra de tareas puramente administrativas que poco tienen que ver con la docencia… ¿Se va a enseñar eso en las prácticas o también se va a pedir que lo enseñen en las universidades?

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