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En torno al proyecto de Decreto de la ESO

En torno al proyecto de Decreto de la ESO

En este curso que parece ser, para la Junta de Andalucía, el de las grandes –ma non troppo…– modificaciones normativas, nos encontramos ahora con un nuevo Decreto, de momento en borrador, que modifica el Decreto 111/2016 de 14 de junio sobre la ordenación y el currículo de la Enseñanza Secundaria Obligatoria en Andalucía. Unas modificaciones que, como veremos, dejan muchos aspectos mejorables sin tocar, fruto sin duda del temor reverencial que inspira en nuestros actuales gestores los dictados del modelo educativo constructivista que lleva dando tumbos en España el último cuarto de siglo.

Para empezar, los artículos que van del 3 al 7 sobre objetivos, elementos del currículo, elementos transversales y recomendaciones de metodología didáctica se dan por buenos en su redacción del anterior Decreto 111/2016, lo que da ya una idea del calado ideológico del nuevo proyecto. Asimismo, la organización curricular general se deja intacta.

En lo que se refiere a la autonomía de los centros –art. 8– también se deja todo como estaba, si bien se añade un artículo 8.bis donde se señala que los centros de Primaria y Secundaria “desarrollarán mecanismos de coordinación que favorezcan la continuidad de sus Proyectos Educativos”, suponemos que en línea con las recientes declaraciones de Imbroda sobre la necesidad de constituir a modo de centros integrados de Primaria y Secundaria; desde APIA nos preguntamos si esa “coordinación” redundará en una mejor preparación del alumnado en Primaria o bien en una nueva bajada del nivel en la Secundaria…

En el artículo 9 sobre la participación de los padres y tutores legales se avanza todavía más allá de lo dispuesto actualmente en el Decreto sobre su derecho a conocer todos los detalles del proceso educativo de sus hijos, puntualizando que tendrán acceso “a la totalidad de las pruebas realizadas como consecuencia de los procesos de evaluación de sus hijos o tutelados”, de tal manera que cualquier instrumento de evaluación del profesor –actividades de clase o en casa, proyectos, preguntas en clase, etc.– quedarán a expensas de ser fiscalizados por los progenitores.

La organización del primer ciclo de la ESO, objeto del art. 11, replantea el elenco de asignaturas de libre configuración autonómica de la actual redacción del Decreto a la espera de una próxima Orden que lo modifique, explicitando la inclusión de asignaturas de “diseño propio”; la materia de libre configuración añadida a tercero de la ESO Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, queda en el aire a la espera de lo que disponga la citada Orden.

En el artículo 12 sobre la organización del segundo ciclo de la ESO, en lo que se refiere a las asignaturas específicas se mantiene una de libre configuración autonómica, añadiendo, como en el primer ciclo, la posibilidad de asignaturas de “diseño propio”.

Lo que concierne al reparto horario de las materias no experimenta cambio alguno –art. 13– si bien se plantea que en la hora de libre disposición del alumnado que no precise materias de refuerzo se organicen “actividades de expresión oral en Lengua Extranjera”. 

Entrando ya en los aspectos más polémicos, el artículo 14 sobre Evaluación del anterior Decreto se deja intacto; el artículo 15 sobre Promoción deja como estaba la promoción de curso hasta con tres suspensos si el equipo docente lo estima, si bien añade que los centros organizarán las pruebas extraordinarias de cada curso en junio. Las repeticiones de curso –sólo una por cada curso y dos máximas en toda la etapa, pero con ciertas excepciones– se dejan como estabanLos artículos 16, 17 y 18 sentencian la “evaluación final” de la ESO emplazando su puesta en práctica a lo que disponga la normativa resultante de un improbable “Pacto de Estado Social y Político por la Educación”, y disponiendo mientras tanto su carácter aleatorio, muestral, diagnóstico y sin efectos académicos, a la vez que excluyen su –hasta ahora mismo hipotética– necesidad para obtener el título de Graduado en ESO. 

Lo que se refiere a la obtención del título de la ESO, el art. 18, queda modificado incorporando todo lo dispuesto en el Real Decreto 562/2017 de 2 de junio, que establece un máximo de dos asignaturas suspensas para titular siempre y cuando no sean simultáneamente Lengua y Matemáticas, y el equipo docente considere que el alumno ha alcanzado los objetivos y competencias correspondientes. Se mantiene, como establece el Real Decreto 1105/2014 del 26 de diciembre sobre el currículo de la ESO y del Bachillerato, la entrega de una certificación oficial a los alumnos que no obtengan el título de la ESO.

Se suprimen las evaluaciones de diagnóstico y todo cuanto este fenómeno aparejaba al eliminarse el art. 19 del anterior Decreto; desaparecida la AGAEVE, se elimina también su primitiva razón de ser.

En el apartado sobre medidas y programas para la atención a la diversidad, se matiza el repertorio de programas de refuerzo precisando que, para cuarto curso, los centros ofertarán las asignaturas de refuerzo de acuerdo con los informes del curso anterior, con la información detallada que los consejos orientadores al final de curso proporcionan a alumnos y padres, y, en general, frente a trayectorias académicas poco adecuadas. Los programas sobre mejora del aprendizaje y del rendimiento se dejan tal como establece la actual redacción del art. 24.

El capítulo VIII sobre medidas de apoyo al profesorado para el desarrollo del currículo no se toca; sería congruente a nuestro juicio incorporar un artículo a dicho capítulo que hiciese hincapié en nuestra autoridad magistral y académica, ligada a la libertad de cátedra –derecho fundamental recogido en el artículo 20 de la Constitución española–. 

En la Disposición adicional segunda sobre la Educación Secundaria Obligatoria de personas adultas, se añade la modalidad “semipresencial” a las actuales presencial y a distancia, y se pone por escrito –cosa que en la anterior redacción no figuraba– que los alumnos que obtengan evaluación positiva en todos los ámbitos del currículo de la ESO para adultos obtendrán el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. No vemos por ninguna parte que se garantice que dicha etapa educativa, así como la preparación de las pruebas para la obtención directa del título de Graduado en ESO para mayores de 18 años sean impartidas exclusivamente en Institutos de Enseñanza Secundaria por Profesores de Enseñanza Secundaria, como sucede en otras Comunidades autónomas pero aquí no.

Para acabar, se establece que todas estas modificaciones se implantarán en el curso 2020-2021.

En conclusión y de manera general, una modificación poco satisfactoria del Decreto que apenas altera algunos aspectos secundarios del mismo, sin ambición ni valentía para ofrecer alternativas eficaces en los planteamientos actuales de la metodología didáctica, la evaluación y la promoción, o las medidas de apoyo al profesorado.

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