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Los profesores del IES Ruiz Gijón (Utrera) 'se plantan' ante la falta de diálogo de la inspección educativa

APIA apoya al claustro de este instituto sevillano, al que no se dota de medios desde 2011, se recorta en docentes y se aumenta en ratio en algunos cursos. Los profesores se quejan de que desde Inspección se “prescribe” cómo se debe enseñar de manera ajena a la realidad del centro.

Sevilla, 22 de Febrero de 2017.- Los profesores del instituto de Educación Secundaria IES Ruiz Gijón de Utrera se han unido a la corriente de protesta que hay en la provincia sevillana ante la situación educativa que se vive actualmente. En esta ocasión, sus quejas se centran mayoritariamente en la actuación que el servicio de Inspección Educativa presta al centro al que acusan en un escrito salido de un claustro de principios de febrero de “prescribir” cómo se debería actuar, “en vez de aconsejar o proponer líneas de actuación sobre programaciones y evaluación”, así como “contextualizar y contemplar la autonomía que tiene el profesorado en estas competencias”.

Los docentes de este centro educativo de Utrera lamentan que hayan recibido el informe final de la evaluación de la Inspección a través de la Dirección, sin que haya podido haber ningún diálogo, algo que consideran fundamental para entenderse, poder resolver dudas o pedir aclaraciones sobre el contenido de ese informe o su aplicación. APIA lamenta, igual que el claustro del IES, que en esa evaluación se haya tenido en cuenta a otros miembros de la comunidad educativa, como los padres de los alumnos y a los propios estudiantes, y se haya pasado por alto al claustro de profesores. Algo “incomprensible”, sobre todo, cuando se pide a los docentes que cumplimenten las conclusiones del informe de inspección con la mayor celeridad, aunque ni siquiera se tengan claros algunos aspectos del mismo. 

La Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía apoya a los docentes de este centro, que piden que no los traten como “sujetos pasivos de control” en estas evaluaciones, aceptan las críticas que ayudan a mejorar y a reflexionar sobre la propia práctica docente, pero siempre y cuando se haya dialogado antes y se hayan sentado todos los representantes de la comunidad educativa a debatir en común las propuestas de mejora “y no que la Inspección entreviste por separado a algunos de sus componentes (con la exclusión ya mencionada del profesorado) para formarse su particular percepción de la situación del centro”, señala el claustro en un comunicado. De ahí que se ponga en entredicho la utilidad de los resultados de “evaluaciones externas” en las que se conocen vagamente los objetivos y criterios que en ocasiones se perciben como lejanos a la práctica diaria y orientados por decisiones políticas o administrativas a corto plazo.

Asimismo, el profesorado cuestiona que desde la Inspección se prescriban metodologías que no tienen en cuenta la realidad con la que trabajan, e ignoran la experiencia y la cultura docente como cuando se exige a las titulares de PMAR trabajar por proyectos desde el pasado diciembre, aunque se reconociera al mismo tiempo que no existen actualmente las condiciones para poder aplicar esta metodología en las aulas de este centro. Además, en ningún momento se indicó al profesorado qué tareas podían desatender para poder cumplir estas demandas (pues estaba añadiendo más carga a su trabajo de finales de un trimestre).

Por otro lado, la Inspección pasa por alto la situación real del centro, que vive una época de recortes en profesorado, aumento de la ratio de alumnos en cursos tan delicados como el primero de la ESO, que sus gastos de funcionamiento se hayan reducido en 30.000 euros desde el curso pasado o que no se haya invertido en él desde el año 2011 (el edificio es de la época de los años 60). Así, los profesores del IES Ruiz Gijón se lamentan de que únicamente se busque una mejora de los resultados (se entiende que académicos) sin que se pongan en práctica medidas como las que precisamente sugiere la Inspección por esa patente falta de medios. “Alumnado y profesorado sufrimos las consecuencias de estos ya largos recortes sin que se nos escuche en ningún momento para decidir o apoyar las soluciones. Es contradictorio que en el actual Informe elaborado por la Inspección se incluyan medidas como el desdoblamiento de grupos, los agrupamientos flexibles o la intervención de dos docentes en el aula, cuando conoce la reducción de otros cuatro profesores menos en nuestro Centro para este curso; o que afirme que la muy elevada ratio en los cursos de primero se deba al descenso en la tasa de promoción del curso anterior (y no en el rechazo a conceder otro grupo)”.

APIA denuncia junto a este claustro de profesores la ingente burocratización de la docencia, que hace tareas que poco tienen que ver con la enseñanza, así como la creciente sobrecarga laboral que excede con creces el horario fijado para el docente (tanto de horario regular como irregular, a veces incluso con reuniones excesivas sin apenas justificación). “Algunas intervenciones de la Inspección educativa están colaborando con la creciente descualificación y falta de autonomía del trabajo docente, sometida a un proceso de uniformización y estandarización diseñado para la ‘mejora de resultados’. La insistencia en el minucioso desarrollo de las programaciones de departamentos, según estándares impuestos, bajo la amenaza de que cualquier formalidad documental puede dar por buena una reclamación, es un reflejo de lo anterior. Además, esa estandarización impuesta limita cada vez más gravemente la innovación y experimentación educativas (pues para comparar hay que tomar un modelo de medida, y lo que no es medible es cuestionado)”. 

En ese afán por estandarizar para medir lo evaluable con tantos “ítems por cumplimentar” se ha perdido un poco la perspectiva de lo real, ya que este proceso se ha hecho poco útil para trabajar, destacan los profesores. “Creemos que la educación no es un proceso de producción asimilable al de una empresa en los que una programación rigurosamente secuenciada (siguiendo estándares de calidad), en los que se operacionaliza cada uno de los objetivos a alcanzar y se precisa los términos de evaluación y medición de los logros, garantice la mejora del ‘producto’”.

El claustro del IES Ruiz Gijón pide un “proceso de evaluación docente en el que pueda participar democráticamente toda la comunidad educativa, que sirva para valorar y ayudar a mejorar, que no esté diseñado para controlar y disciplinar, para comparar o clasificar a los docentes. Queremos una relación basada en el diálogo y la consideración, en la confianza y la colaboración, en el respeto a nuestros derechos como trabajadores y trabajadoras de la enseñanza”.

Desde APIA señalamos que la educación requiere algo más que una pegatina que acredite la calidad o unos ítems superados de acuerdo a una norma que cambia en función de quien ostente el poder, sobre todo cuando se pierde la referencia real, que es el futuro del alumnado.

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