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Delincuencia tolerada

Inauguramos el 2013 con un nuevo acto de la violencia que menudea por nuestro pacífico y convivencial sistema educativo andaluz. Esta vez ha sido en el IES Reyes Católicos de la localidad de Vélez-Málaga, en la que, según puede leerse en Málaga Hoy  un profesor de Latín ha sido salvajemente agredido por el padre de una alumna suya, a la que osó recriminar su conducta. 

Una vez más asistimos al penoso espectáculo de comprobar cómo el agredido se ve en la tesitura de acudir a un centro sanitario para ser atendido de las lesiones y acto seguido interpone la correspondiente denuncia, sin que haya trascendido que la Dirección del centro (en representación de la Administración Educativa) haya hecho lo propio, evitando la sensación de soledad que envuelve por regla general a todos los profesores que se han visto en situación semejante. Tampoco se sabe si la Inspección, tan diligente en otras ocasiones, ha hecho acto de presencia en el centro, como es preceptivo, para asesorar y asistir a uno de los profesores que tiene a su cargo.

Pero quizá lo más indignante es el trato recibido por el agresor, por muy presunto que sea. Como en tantas (si no en todas) ocasiones, el delincuente (presunto) anda suelto sin que al parecer las fuerzas de seguridad del Estado hayan recibido la más mínima orden de detención y puesta a buen recaudo, hasta que un juez medite lo que a su juicio convenga. Es muy probable que de haber ocurrido al revés (que el agresor hubiera sido el profesor), hubiéramos asistido a un funcionamiento impecable de las instituciones, deteniendo velozmente al agresor, llevándolo al calabozo, haciendo escarnio público de su condición docente (sin el menor respeto a la presunción de inocencia) y por supuesto, sometiéndolo con toda celeridad a las correspondientes diligencias informativas por parte de la Inspección, con objeto de depurar las responsabilidades disciplinarias a las que se hubiere hecho merecedor.