Menú

Inmersiones lingüísticas, revueltas sociales y carencias formativas

El convulso comienzo de curso escolar 2013 – 2014 parece no tener fin. El cóctel explosivo de restricciones presupuestarias, aumento de horas lectivas, recortes salariales, precariedad laboral y despotismo burocrático ha generado un sordo malestar que solo en comunidades como las Islas Baleares se ha traducido en una formidable huelga general de la enseñanza. La reciente aprobación en “sede parlamentaria” de la denostada LOMCE ha venido a echar más leña al fuego de la insatisfacción y malestar docente. Una iniciativa legal que se presentaba como una posibilidad de enderezar el errático rumbo de la educación en España se ha revelado como una intentona sectaria de dar mayor protagonismo al adoctrinamiento religioso, asestar un golpe demoledor a la enseñanza pública y sustituir la competencia genuina por la competitividad descarnada.Que la Conferencia Episcopal haya conseguido cargarse la necesaria Educación para la Ciudadanía, reemplazada por los “Valores Culturales y Sociales” o el catecismo católico, no puede provocar más que rechazo e indignación.

¡Qué envidia la Carta del Laicismo que a comienzo del curso escolar en Francia estudiarán y aplicarán las más de 55.000 escuelas públicas del país vecino!: “La República laica organiza la separación entre religión y Estado. No hay religión de Estado. El laicismo garantiza la libertad de conciencia. Cada cual es libre de creer o de no creer. El laicismo en la escuela ofrece a los alumnos las condiciones para forjar su personalidad y les protege de todo proselitismo y toda presión que les impida hacer su libre elección”.

Para incrementar la desolación, el último informe PISA sobre competencias básicas de la población adulta nos coloca a España en los últimos lugares de los 23 países de la OCDE analizados (el último en matemáticas y el penúltimo en lectura). Lo de que contábamos con la “generación mejor preparada de la historia” también descubrimos que es un engaño, nuestros titulados superiores tienen la misma nota que los bachilleres japoneses. 

La relevancia real de nuestras Universidades queda retratada en el ranking de Shanghai de 2013, en el que debemos descender al puesto 201 para encontrarnos con la Autónoma de Barcelona y de Madrid o más abajo aún la Universidad Complutense. Que un sistema educativo haga aguas por los cuatro costados debiera haber sido un revulsivo para acometer tareas urgentes de rectificación. ¿Se ha hecho?: en absoluto, la primera respuesta de la izquierda es achacarlo al peso de la educación franquista y de la derecha entenderlo como un resultado de las leyes logsianas. Ver para creer. La emergencia educativa debiera haber supuesto aprender de los países que han conseguido situarse a la vanguardia de los sistemas de enseñanza/aprendizaje. Si el sectarismo y la ceguera no bloqueara a la casta política podríamos aplicar las fórmulas de Finlandia (flexibilidad, reconocimiento a la labor docente), Corea del Sur (exigencia, esfuerzo, disciplina) y  Alemania (conexión educación y trabajo). ¿Es lo que asume nuestra dirigencia? Para nada, desde 2.010 los recortes presupuestarios en educación han sido de 6.400 millones de €, recortando sueldos y plantillas, aumentando la carga docente y desproveyendo a las familias más necesitadas de los recursos básicos. 

La combinación de abandono escolar temprano y dos millones de jóvenes de 15 a 29 años que ni estudian ni trabajan es más demoledora incluso que la crisis económica que nos golpea. Andreas Schleicher, el director del programa PISA, nos explicaba que las personas con baja competencia lectora tienen casi el doble de probabilidades de estar desempleados, con barreras serias para acceder a empleos mejor remunerados y más gratificantes. ¡Uno  de cada cinco jóvenes españoles no puede leer tan bien como se esperaría de un niño de 10 años!

Estas evaluaciones externas tan aborrecidas por los que no quieren reconocer que el emperador está desnudo, evidencian que solo lo que se mide puede ser corregido y desmonta las patrañas de los complacientes que endosan la responsabilidad del desastre al régimen franquista, la enseñanza tradicional o la resistencia docente. ¿Será por eso que no quieren saber nada de las “reválidas” que con buen criterio introduce la LOMCE? La presencia de P. Rubalcaba en las manifestaciones contra la nueva ley y la apropiación de la huelga convocada para el 24 de octubre por el PSOE es una muestra del desvarío y confusión reinantes; los perpetradores del mayor ataque a la calidad de la enseñanza pública son los que se erigen en sus salvadores. “El origen de los males de la escuela pública está  en quienes dicen defenderla” (Fdo. Santiago).

Ya no se escuchan discos, ya no se leen libros, ya no se ven películas; se escuchan tracks,  se leen tuits y se ven clips de video, nos recordaba S. Fernández. La escuela debiera ser la salvaguarda del desarrollo personal de los adolescentes y jóvenes y esta función no la está cumpliendo.

“Los chicos de hoy padecen un estilo materialista y egoísta de vida, involucrados en un esfuerzo agotador que tiene como norte el triunfo individual, una ganancia de suma cero. Esta disposición a admirar, y casi idolatrar a los ricos y poderosos es la principal y más extendida causa de la corrupción de nuestros sentimientos morales”, lamentaba Tony Judt. Tanto tienes, tanto vales.

Conciliar la satisfacción de derechos con el sentido del deber es algo ausente en las aulas. Adular  a los alumnos es como los psicopedagogos entienden la educación del talento. “La educación tiene que estar basada en la libertad y en la obediencia, sobre todo a las normas morales, en los derechos y en los deberes” (J.A. Marina). Prescindir de los halagos y frustrar expectativas vanas son dos exigencias exigibles a los enseñantes, según nos enseña Fdo. Savater.

Que a pesar de toda la artillería disparada contra los decentes, éstos sean de los grupos sociales con mayor confianza social, es para sorprenderse gratamente. El Barómetro de confianza institucional de marzo de 2013 coloca a los profesores de la enseñanza pública en un honroso 4º lugar, detrás de los científicos, los médicos y las pequeñas y medianas empresas. ¿Los últimos?: sindicatos, obispos, patronal, Parlamento, Gobierno, bancos, partidos políticos y políticos. Que los inspectores de Educación hayan dirigido sus descalificaciones a los profesores insumisos antes que a los insolventes, es una constatación comprobable: “usted suspende a los alumnos porque no es competente para dar clase”, reproche-acusación dirigida a un profesor exigente.

Un último comentario a las “inmersiones lingüísticas” practicadas por las comunidades autonómicas con lengua propia cooficial. Nadie puede negar la utilidad y el beneficio de disponer de una educación bilingüe o trilingüe desde fases tempranas de la escolarización. Sin embargo, la “inmersión lingüística” practicada en Cataluña encubre un modelo escolar monolingüe, obligatorio en toda la comunidad autónoma; se trata de una excepción en Europa, como recordaba Mercé Vilarrubias, catedrática en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona. En la Unión Europea los países bilingües y trilingües llevan a la práctica dos modelos de integración, una doble red escolar en la que los padres eligen la lengua en la que desean que se eduque a sus hijos, o la educación multilingüe donde todas las lenguas oficiales conviven.

En cambio, en Cataluña la exclusión del español (castellano para quien lo prefiera) es una práctica habitual, que priva al 45% de los alumnos catalanes que tienen el español como lengua materna su uso habitual. Sé que lo que digo no es políticamente correcto, porque el nacionalismo obligatorio parece ser incuestionable, pero los hechos son así. El derecho a la educación en lengua materna está recogido en los documentos de la Naciones Unidas y en la legislación europea. ¿No sería más coherente y lógico optar por una doble red con escuelas en cada una de las dos lenguas oficiales de Cataluña o proporcionar una educación de verdad bilingüe catalán- español?

En definitiva, es lo que ha desarrollado el País Vasco, donde se ofrece la posibilidad de recibir una enseñanza bilingüe (euskera-castellano), con las opciones de todo euskaldun o todo castellano disponibles para que  los padres elijan.

Se aduce que esto significa remover aguas cenagosas, que somos nostálgicos del centralismo “de Madrid” y que los padres catalanes están satisfechos con el sistema imperante. Que los padres no repliquen es lógico cuando se absolutiza un objetivo hasta convertirlo en dogma; las redes clientelares son muy sensibles para señalar a quienes se salen de la norma. Que la izquierda desnortada haya adoptado como suya la “hoja de ruta” de los nacionalistas es una evidencia de su desvarío. “El objetivo del autogobierno a escala territorial es incompatible con el objetivo de la redistribución de la renta (y del poder) a escala estatal”  (Enrique Gil Calvo).

Viene esto a cuento de la mixtificación y el engaño del “derecho a decidir”, con el que el nacionalismo catalán y la izquierda ignara han  envuelto la decisión de crear un Estado propio. Muchos pensamos que por encima de las evidentes desventajas económicas y fiscales de una Cataluña independiente, lo peor de la ensoñación nacionalista sería la evidente merma de los derechos civiles de expresión, sometidos al unanimismo independentista.

Además, “la autodeterminación para la secesión es una de las iniciativas políticas que suscita mayor división interna en una sociedad, por lo que aceptar sin más que sea un derecho plantea problemas morales”, como con conocimiento de causa alertaba Stéphane Dion, el político canadiense que impulsó la ley de claridad en el referéndum canadiense.

Lo progresista no es la distribución del poder (y de la renta) entre los territorios autónomos, sino la redistribución de la renta (y del poder) entre las clases sociales, como lúcidamente señalaba E. Gil Calvo.

La formidable huelga de la enseñanza en las Baleares es todo un paradigma de las fortalezas y de las debilidades, de los aciertos y de los errores de las fuerzas sociales que defienden la enseñanza pública. 15 días de huelga contra los obscenos recortes en educación y contra el trilingüismo obligatorio que pretende imponer el gobierno balear (PP), es un síntoma del hartazgo de la ciudadanía.

Querer implantar un sistema trilingüe (español-catalán- inglés) a las bravas, sin contar con la adhesión y el apoyo de padres, alumnos y profesores, es un disparate. Practicar este despotismo supuestamente ilustrado con mil interinos menos, recortes salariales y presupuestarios y cursos masificados, es otro despropósito. Pero la alternativa monolingüe catalán que propugna el movimiento educativo balear no es defendible y es un error haberlo mezclado con reivindicaciones justas de dignificación de la educación.

La forma como se está implantando el bilingüismo en nuestros centros es penosa; es un simulacro de competencias idiomáticas que está engañando a todos, alumnos, profesores y padres, con honrosas excepciones. Nadie niega la relevancia de saber manejarse con el inglés, una genuina lengua franca del todo indispensable. Pero todo el esfuerzo de los profesores que de manera masiva se matriculan en las escuelas de idiomas no capacita para impartir toda su materia en inglés. Una cosa es el dominio del idioma y otra saber utilizarlo con aplicaciones didácticas. El resultado: un pandemónium, en el que los profesores se muestran inseguros, los alumnos no entienden nada y la Administración exhibe sin pudor y con complacencia porcentajes de centros bilingües como todo un éxito.

Daniel López Marijuán

Profesor de secundaria jubilado

15 de octubre de 2013

Temas relacionados: