Menú

La conjura para crear necios

Cuando un gobierno autonómico pretende eternizarse en el poder y vivir a cuerpo de rey a costa de esquilmar a los ciudadanos, lo primero que debe hacer es impedir que esos ciudadanos adquieran un nivel cultural que les permita reaccionar y defenderse. Para ello, nada mejor que escudarse en la demagogia igualitaria y demoler el sistema de enseñanza sustituyendo profesionales independientes y eficaces por incapaces estómagos agradecidos. La operación no es fácil, pero si se aborda con constancia y sin escrúpulos, el éxito está asegurado.

Lo primero que hay que hacer es empeorar hasta niveles tercermundistas las condiciones laborales de los profesores de secundaria. Se les baja el sueldo hasta que sean los peor pagados del país con diferencia, se les aumenta la duración de las clases hasta 60 minutos (aunque sea sabido que la duración más eficaz es de 45), y se les aumentan las horas lectivas semanales (sólo a los de secundaria). Todo esto, al tiempo que, desde la Consejería de Educación, se les acusa de falta de formación y se les agobia con burocracias y planes idiotas que les impidan realizar su función de transmisores de conocimientos y cultura. Pero planes con nombres que suenen a muy progre. Plan de igualdad, por ejemplo. O de Cultura de paz, que a ver quién va a decir que la paz no es buena.

Por otra parte, hay que promocionar a maestros de primaria hasta puestos que no están capacitados para desempeñar, pagándoles incluso más que a los profes de secundaria. Para que la maniobra no se note mucho, se puede camuflar esa ilegal diferencia retributiva en los diferentes recortes de las pagas extraordinarias, por ejemplo, en los sexenios y en el complemento por impartir primer ciclo de secundaria. Además, se pueden reducir las plantillas de secundaria echando a más de 4000 interinos para hacer sitio a más maestros adscritos. Para redondear la operación, se pueden considerar lectivas las guardias en primaria pero no en secundaria.

Naturalmente, para que todo este tinglado salga adelante es preciso tener bajo control a los sindicatos, no les vaya a dar por defender los derechos de los profesores. Pero eso es cosa hecha, basta con subvencionar millonariamente a los sindicatos de clase, manteniendo el modelo del sindicato vertical franquista. Si luego esos sindicatos se lo gastan en gambas, qué más da.

Luego, según la cosa vaya avanzando, se pueden ir creando instituciones absurdas en las que colocar a la familia y a los amiguetes del partido. Incluso se pueden aprovechar esas instituciones para fingir que el sistema de enseñanza sigue cumpliendo su función. Se puede crear, por ejemplo, una cosa que finja evaluar los resultados. Se le puede llamar Agencia Andaluza de Evaluación Educativa, AGAEVE, que suena guay. Y observatorios, muchos observatorios, no vaya a pensar la chusma que la Consejería de Educación no está al tanto de la cosa educativa.

Y cuando ya esté claro que el sistema de enseñanza no enseña absolutamente nada útil, ya para rematar se convierten los centros de secundaria en Comunidades de Aprendizaje, que son lo más de lo más de lo asambleario e inútil. Y si para entonces todavía queda algún profesor con ganas de enseñar, se les envía a unos cuantos inspectores a que los acosen saltándose la legislación.

¿Veis cómo no era tan difícil idiotizar a varias generaciones? Todo era cuestión de ponerse.

 

Temas relacionados: