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No somos empleados públicos. Somos funcionarios

No somos empleados públicos.

  1. Los empleados públicos están al servicio de quienes los contratan (políticos, administraciones...) para atender las necesidades de estos.
  2. Los empleados públicos consiguen su puesto de trabajo mediante un procedimiento opaco. Las agencias, fundaciones y otros entes limitan la libertad de acceso de los ciudadanos que estén cualificados para el desempeño de esos puestos.
  3. Los empleados públicos son seleccionados directamente por sus contratadores (asesores, cargos de confianza...).
  4. No existe control alguno en el sueldo de los empleados públicos.
  5. Los políticos encargan a sus empleados públicos aquellas funciones que quieren controlar en su beneficio.
  6. Los empleados públicos están bien subvencionados para atender las necesidades de sus jefes.

Somos funcionarios.

  1. Los funcionarios están al servicio del Estado y de los ciudadanos, no al servicio de los políticos de turno y de sus intereses partidistas.
  2. Los funcionarios consiguen su plaza mediante unas oposiciones libres a las que cualquiera se puede presentar.
  3. Los funcionarios acceden a su plaza bajo los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y publicidad.
  4. Los funcionarios tienen el sueldo regulado y aparece cada año publicado en el BOE.
  5. Los funcionarios tienen bien delimitadas sus funciones por ley y, como no les deben nada a los políticos, no consienten manipulación alguna.
  6. Los funcionarios realizan su trabajo con los recursos que les proporciona la Administración (y, a veces, con recursos propios).

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