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La Delegación Provincial de Sevilla sigue regalando títulos de la ESO

La Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) ha tenido noticia de una nueva titulación irregular en la ESO en un instituto de Palomares del Río. En medio del marasmo que paraliza la enseñanza andaluza desde hace décadas, un hecho así bien pudiera pasar desapercibido de no ser por su calidad de testimonio del proceder de la Delegación Territorial de Educación sevillana y, en particular, de su servicio de Inspección Educativa.

Según la organización APIA ha podido saber, el IES Palomares del municipio de Palomares del Río ha recibido recientemente una notificación de la Delegación de Educación según la cual una alumna deberá ser agraciada con el título de Graduada en Educación Secundaria Obligatoria tras haber interpuesto su familia una reclamación a la Comisión Técnica Provincial de Reclamaciones (CTPR), una vez desestimada la primera reclamación que se puso en el propio centro.

El fundamento de la resolución es del siguiente calibre: la CTPR considera que el equipo docente de la alumna (es decir, todos sus profesores) no se pronunció sobre lo que considera debe ser el “argumento central” de la decisión de de darle el título: que la importancia de la asignatura (nada menos que Inglés de 4º de ESO, una de las materias instrumentales) le haya impedido o no alcanzar las competencias y objetivos de la ESO. Que la competencia en comunicación lingüística figure en primer lugar entre las ocho competencias básicas que el Ministerio de Educación establece como requisitos para superar la ESO parece haber sido olvidado por los expertos de la Comisión sevillana.

Conscientes de que ese menosprecio a uno de las asignaturas instrumentales –y por ende, a todo el elenco de las competencias básicas– debe ser sostenido con argumentos medianamente consistentes, la resolución de la Delegación educativa pasa a hacer sus cálculos para demostrar que la alumna en el fondo casi tenía aprobado el Inglés de 4º de ESO. Así, se extiende en que en los tres cursos precedentes la alumna había sacado nada menos que un 5 de calificación en Inglés; considerando lo cual, estima la CTPR, si en 4º de ESO había alcanzado “un 30 % de logro” en la materia, “la superación de los tres primeros cursos y casi un tercio del cuarto curso relativiza y minimiza el impacto que estos aprendizajes no adquiridos han tenido sobre la adquisición de las competencias básicas y los objetivos de la etapa”, suficiente para entregar el título que en el IES Palomares no se había considerado oportuno conceder.

Desde APIA, no vamos a entrar a juzgar aquí el grado de adquisición de la competencia lingüística que denotan esos “cincos” obtenidos en primero, segundo y tercero de ESO, pero ese patético apaño de justificar un aprobado con –valga la expresión– cuarto y mitad de la asignatura en cuarto de ESO nos parece un fraude que, para empezar, conculca el principio de la evaluación continua, ese que la Comisión hubiese esgrimido caso de haberse dado la situación inversa: que la alumna, con los tres cursos anteriores suspensos hubiera no obstante sacado un cinco en el último curso.

No satisfechos con esta desautorización al equipo educativo, la resolución de la Delegación de Educación de Sevilla censura el sistema de funcionamiento del instituto palomareño, requiriendo el cese de prácticas tales como que las decisiones importantes de los órganos del centro deban ser tomadas por unanimidad, pues –como continúa el documento– “en el caso de que la alumna tenga una sola materia no superada, por congruencia con la calificación emitida, el profesor que la imparte no tendría una decisión favorable a la promoción o titulación”, incalificable consideración que pone a todos los profesores bajo sospecha y revela una vez más el menosprecio que los jerarcas de la Delegación Territorial de Sevilla sienten hacia los docentes de Secundaria.

Así, los procedimientos democráticos en los centros, el rigor y el buen hacer de sus profesionales vuelven a doblegarse ante la verdadera “razón de estado” de la Consejería: Titular justifica los medios; todos los medios. Que las enseñanzas secundarias no obligatorias estén siendo ocupadas por un porcentaje cada vez mayor de alumnos incapacitados a efectos prácticos para el Bachillerato y la Formación Profesional es una de las consecuencias de esta prodigalidad en la concesión de títulos a diestro y a siniestro, faceta en la que destaca la Delegación Territorial de Educación de Sevilla, ya famosa por la arbitrariedad de sus resoluciones.

Desde la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) continuaremos ahora y en un futuro denunciando las actuaciones irregulares de la Comisión Técnica Provincial de Reclamaciones y emplazamos al señor Delegado de Educación Francisco Díaz Morillo a que su declarada “defensa del profesorado” deje de ser mera palabrería y se materialice poniendo coto a actuaciones como la aquí descrita, que denigran y dejan en indefensión a los profesores sevillanos.

(Esta nota de prensa ha sido recogida por el periódico ABC).