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A vueltas con el "concursillo"

En APIA llevamos años exigiendo un modelo de colocación de efectivos justo y transparente frente a la deliberada oscuridad con que la Consejería de Educación lleva a cabo la provisión de puestos de trabajo, algo a lo que los sindicatos de la Mesa Sectorial educativa nunca han puesto impedimentos ni denunciado. El pasado 9 de marzo, sin ir más lejos, dimos a conocer nuestras líneas básicas de provisión de plazas en los centros de enseñanza secundaria, que tienen su fundamento en dos principios:

  • Debe conocerse, como requisito previo a la convocatoria de procedimientos de colocación de efectivos, la totalidad de las plazas disponibles.
  • El Concurso de Traslados debe ser el marco que facilite y racionalice el acceso a los puestos específicos, las comisiones de servicio y cualquier otra forma de acceso que pudiera darse.

No siendo –dadas las peculiares circunstancias que rigen la administración educativa andaluza- pequeña ni ambiciosa nuestra aspiración, proponíamos para ir clarificando tan opaco panorama la implementación de algo que está en vigor desde hace tiempo en otras comunidades autónomas, el llamado concursillo. De forma muy sintética, el concursillo es la posibilidad de que las plazas que han quedado libres tras la adjudicación de destinos en el Concurso de Traslados, mas algunas otras más, puedan ser ocupadas al menos durante un curso por quienes no hayan obtenido destino en aquél, todo ello regulado por una normativa específica que evite arbitrariedades.

En las últimas semanas, diversas organizaciones con representación en la Mesa Sectorial educativa han emitido mensajes sobre la posibilidad de que la Consejería de Educación reconozca de una vez por todas lo que en APIA consideramos un derecho. Siendo diversos y variopintos estos mensajes, tienen en común dos rasgos: el autobombo con que se declara cada uno de esos sindicatos padre exclusivo y putativo del nonato concursillo, y la ausencia de borradores y de referencias sólidas sobre la normativa con que se deberá poner en marcha. Atendiendo a la experiencia reciente sobre lo que algunos se apresuraron a vender como un éxito, las 25 horas regulares en nuestro horario semanal, en APIA no nos creeremos nada hasta que la regulación normativa sobre el concursillo aparezca publicada en el BOJA. Pues tenemos la convicción de que la proximidad de las elecciones del 20 de diciembre es el verdadero origen de esta sobrevenida generosidad de la Junta de Andalucía y que, una vez pasada dicha fecha, las palabras se las puede llevar el viento y algunas organizaciones quedar como aquel cazador proverbial que vendió la piel del oso antes siquiera de haberlo cazado.

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